miércoles, 5 de agosto de 2009

Teoría de los extremos interpersonales: Segunda entrega

Como un pantallazo les comento, habíamos quedado en que la distancia del culo a la cabeza es inversamente proporcional a la capacidad que tiene uno en complicarse en boludeces. Dicho de otro modo, cuanto más se acerca tu cabeza al culo, menos estresado te sentís.

Me había quedado con los niños, esos individuos colmados de sabiduría pura y plena, vieron alguna vez a una criatura de unos, no sé, 6 años en una clase de yoga o pilates? La respuesta unanime va a ser "no!" bien, esto tiene una razón de ser. Los ejercicios de stretching (miren que culta que soy) que tanto nos recomiendan para combatir el estrés tienen como objetivo "llevarnos a las fuentes del conocimiento" que también podría interpretarse como "acercar la cabeza al culo".

Lo que me hace reflexionar acerca de otro dato que voy a desarrollar más adelante, existen individuos, incapaces de hablar en nuestro idioma, pero con varios recursos para comunicarse, que se conocen a través de olfatearse el trasero entre ellos, e incluso son capaces de hurgar en el propio... sí, mis queridísimos lectores, estoy hablando de los perros y de los gatos.

Se los dejo como inquietud esta semana, a ver que les mueve, yo voy a pensar a ver que carajo se me ocurre al respecto.

Que la iluminación esté con uds!
(léase: acerquen la cabeza al culo, es el mejor consejo que puedo darles)

5 comentarios:

La Hueco dijo...

Consulta: vale acercar la cabeza a cualquier culo? Digo, entre perras de las que si hablamos español... Ilumina????

Natalia Alabel dijo...

Acercar la cabeza al culo de otro da sabiduría? O es sólo con el propio?

Barbarella dijo...

Jajajaja, me encantó la reflexión!!
Muy buena, coincido con la distancia hasta el culo.
B.

Boludearte dijo...

Ya voy a seguir comentando respecto de acercar la cabeza al culo ajeno, por ahora puedo decirles que es una muestra de humildad y reconocimiento de la sabiduría ajena.

Abraxas dijo...

Jajajaja... Morí de risa!!!